sábado, 10 de octubre de 2026

Weekday

📜 Lecturas de Hoy

Primera Lectura
Galatians 3:22-29
Evangelio
Luke 11:27-28

Revestidos de Cristo, dichosos por la Palabra

Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

En el Evangelio de hoy, una mujer en medio de la multitud no puede contenerse. Escucha a Jesús, se conmueve y levanta la voz: "¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron!". Es un elogio hermoso y sincero, de madre a madre. Pero Jesús responde con una frase que sorprende: "Dichosos más bien los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen".

¿Está Jesús corrigiendo a esa mujer? ¿Está restando honor a su Madre? De ninguna manera. San Agustín lo explicó con claridad: María fue más dichosa al recibir la fe de Cristo que al concebir la carne de Cristo. Antes de llevar al Hijo en su vientre, lo acogió en su corazón con aquel "hágase en mí según tu palabra". Jesús no disminuye a María, sino que la alaba en lo más profundo. Ella es la primera y la más perfecta oyente de la Palabra.

Y aquí está la buena noticia para nosotros, queridos amigos. La mujer de la multitud pensaba en un privilegio que nadie más podía tener: ser la madre del Mesías. Jesús abre la puerta de par en par. La dicha verdadera no está reservada a unos pocos por la sangre o el parentesco. Está al alcance de todo el que escucha y cumple.

San Pablo dice lo mismo a los gálatas con otras palabras. Antes de Cristo, la ley era como un pedagogo, aquel esclavo que en tiempos antiguos acompañaba al niño a la escuela, lo vigilaba y lo corregía. Era necesario, pero no era el padre. Ahora, dice Pablo, "todos ustedes son hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús". Ya no somos niños bajo vigilancia, sino hijos en la casa del Padre.

Y añade algo precioso: "Todos los que han sido bautizados en Cristo se han revestido de Cristo". Por eso en el bautismo recibimos una vestidura blanca. El Catecismo enseña que esa vestidura simboliza que el bautizado se ha revestido de Cristo y ha resucitado con Él. Por eso Pablo puede decir: "Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, varón ni mujer, porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús". Nadie queda fuera. Ninguna historia, ningún origen, ninguna herida nos excluye de esta familia.

Hermanos, esto toca nuestra vida diaria. Muchas veces vivimos como si tuviéramos que ganarnos el amor de Dios, como alumnos nerviosos ante un maestro severo. O pensamos que la santidad es para otros: para los sacerdotes, para las religiosas, para los santos de los vitrales. Jesús nos dice hoy que no. Tú también puedes ser dichoso. Tú también eres de su familia.

Pero hay una condición sencilla y exigente: escuchar y cumplir. No basta con oír la Palabra el domingo y olvidarla el lunes. María guardaba todo en su corazón y lo vivía. Así se lleva a Cristo hoy: no en el vientre, sino en las decisiones, en la paciencia con el esposo, en el perdón al hermano, en la honestidad en el trabajo.

Les propongo algo concreto para esta semana. Escojan una sola frase del Evangelio de hoy, quizás "dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen", y repítanla cada mañana. Luego, por la noche, pregúntense: ¿qué hice hoy con lo que Dios me dijo?

Queridos amigos, dentro de unos momentos, sobre este altar, el pan y el vino se convertirán en el Cuerpo y la Sangre del Señor. El mismo Jesús que María llevó en su seno vendrá a nosotros en la Eucaristía. Recibámoslo como ella: con fe, con un corazón abierto, dispuestos a decir "hágase". Así seremos verdaderamente dichosos, revestidos de Cristo, hijos en el Hijo.

Que María, la que escuchó y cumplió, nos enseñe a hacer lo mismo. Amén.

Fuentes consultadas - San Agustín, *De sancta virginitate* (Sobre la santa virginidad), n. 3 - Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 1243, 1265-1266, 2617 - Concilio Vaticano II, *Lumen Gentium*, nn. 56-58 - Santo Tomás de Aquino, *Catena Aurea*, sobre Lucas 11 - San Juan Crisóstomo, *Comentario a la Carta a los Gálatas* - Benedicto XVI, Exhortación apostólica *Verbum Domini*, nn. 27-28 - *Biblia de Navarra*, comentario a Lucas y Gálatas - Pontificia Comisión Bíblica, *La interpretación de la Biblia en la Iglesia*

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