miércoles, 11 de marzo de 2026

Lenten Weekday

📜 Lecturas de Hoy

Primera Lectura
Deuteronomy 4:1, 5-9
Evangelio
Matthew 5:17-19

Miércoles de la Tercera Semana de Cuaresma Primera Lectura: Deuteronomio 4:1, 5-9 | Evangelio: Mateo 5:17-19

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Queridos hermanos y hermanas en Cristo,

Estamos en el corazón de la Cuaresma. Cuarenta días en los que Dios nos invita a detenernos, a mirar hacia adentro, y a preguntarnos: ¿qué lugar ocupa Dios en mi vida?

Las lecturas de hoy nos presentan un tema profundo y hermoso: la Ley de Dios no es una carga que nos aplasta, sino un regalo que nos libera.

Moisés, en el libro del Deuteronomio, se dirige al pueblo de Israel en un momento crucial. Están a punto de entrar en la Tierra Prometida.

El Deuteronomio contiene las palabras finales de Moisés a la nación de Israel antes de entrar a la Tierra Prometida. En su último gran discurso, Moisés recuerda al pueblo su historia en el desierto.

Y en ese momento tan importante, ¿qué les dice? No les habla de estrategias militares. Les habla de la Ley de Dios.

"Escucha, Israel, los mandatos y decretos que yo te enseño" — les dice Moisés — "para que vivas y entres a tomar posesión de la tierra."

Estos "estatutos y ordenanzas" representan una graciosa invitación a la relación con Dios. No son simplemente mandatos impuestos desde lo alto; son enseñanzas dadas con paciencia para formar el carácter del pueblo de Dios.

Hermanos, ¿cuántas veces hemos pensado en los mandamientos de Dios como una lista de restricciones? ¿Como un conjunto de reglas que nos limitan? Moisés nos revela algo distinto: la Ley no es una jaula. Es un mapa hacia la vida plena.

Deuteronomio establece un código de leyes que no existen por sí mismas, sino como una ayuda para que las personas muestren su devoción a Dios. Gran parte de este libro consiste en fervorosas homilías de motivación.

Y luego viene algo que nos debe hacer pensar. Moisés le dice al pueblo: "¿Qué nación grande tiene dioses tan cercanos como lo está el Señor, nuestro Dios, siempre que lo invocamos?" Esta es la clave: la Ley no es la de un Dios distante que nos vigila desde lejos. Es la expresión del amor de un Dios que está cerca, que camina con su pueblo.

Este Dios es más cercano a nosotros que cualquier dios pagano a sus devotos, y debe ser amado con todo el corazón. El Señor debe ser más querido para nosotros que cualquier otra cosa que valoremos en la vida.

Y aquí entra el Evangelio de hoy. Jesús dice algo que a primera vista puede sorprendernos: "No piensen que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolirlos, sino a darles cumplimiento."

Parece que el mismo Jesús recurrió al Deuteronomio para formar su propia respuesta a la vida. Era uno de sus textos favoritos por su sentido de compasión al prójimo y devoción a Dios cada día. Ya sea en la escena de la tentación o al responder preguntas sobre el mandamiento más grande, Jesús usó este libro.

Jesús no viene a destruir lo que Dios había construido con amor a lo largo de siglos. Viene a llevarlo a su plenitud. Viene a revelar el corazón más profundo de la Ley.

Jesús vino a elevar la Ley y los profetas a un nuevo nivel. Jesús cumplió la Ley transformándola y elevándola. En otra parte del Nuevo Testamento vemos ese nuevo nivel que Jesús pretendía. Jesús dijo durante la Última Cena en Juan: "Les doy un mandamiento nuevo: ámense unos a otros." Las últimas palabras de Jesús en la cruz en Juan son: "Todo se ha cumplido."

El Catecismo de la Iglesia Católica nos ilumina sobre esto de manera hermosa.

La Ley del Evangelio cumple los mandamientos de la Ley. El Sermón del Señor en el Monte, lejos de abolir o devaluar las prescripciones morales de la Ley Antigua, libera su potencial oculto y hace surgir de ellas nuevas exigencias: revela toda su verdad divina y humana.

¿Qué significa esto para nosotros en concreto? Significa que la Ley de Dios no es algo externo que debemos cumplir por temor al castigo.

No añade nuevos preceptos externos, sino que procede a reformar el corazón, la raíz de los actos humanos, donde el hombre elige entre lo puro y lo impuro, donde se forman la fe, la esperanza y la caridad, y con ellas las demás virtudes.

Santo Tomás de Aquino enseñó en la Suma Teológica que la Ley Nueva es principalmente la gracia del Espíritu Santo, escrita no en tablas de piedra sino en el corazón de los creyentes. La Ley antigua señalaba el camino; la Ley Nueva nos da la fuerza para caminarlo.

San Cromacio, Padre de la Iglesia, lo expresó así: "No vino el Hijo de Dios a abolir la Ley y los Profetas, Él que es el autor de la Ley y los Profetas... 'No he venido a abolir la Ley o los Profetas, sino a darles cumplimiento'."

Y hay algo más en la lectura del Deuteronomio que no debemos pasar por alto. Moisés le dice al pueblo: "No olviden las cosas que sus propios ojos han visto, ni las aparten de su corazón en toda su vida; enséñenselas a sus hijos y a los hijos de sus hijos."

Olvidar las cosas buenas que Dios ha hecho por nosotros tiene consecuencias traumáticas para los individuos y las familias. Moisés le dice a su pueblo que esté alerta y que no olvide las cosas que sus propios ojos han visto.

Esta es una invitación urgente para nosotros hoy, en esta Cuaresma: ¿estamos transmitiendo la fe? ¿Estamos enseñando a nuestros hijos, a nuestros nietos, a los jóvenes de nuestra comunidad, lo que Dios ha hecho por nosotros?

Queridos amigos, la Cuaresma es el tiempo perfecto para redescubrir la Ley de Dios no como una obligación fría, sino como una expresión de su amor. Es el tiempo para pasar de cumplir la letra de la ley a vivir su espíritu, que es el amor.

Jesús completa la ley del Antiguo Testamento con la nueva ley del amor: amarse unos a otros como Él nos ha amado. Jesús cumple la ley no simplemente cumpliendo cada uno de los muchos preceptos, sino mostrando dónde todos los preceptos tienen su fin: en amar a Dios sobre todas las cosas. Cuando obedecemos la ley del amor, estamos cumpliendo todas las leyes.

Y ahora, hermanos, estamos a punto de llegar a la mesa eucarística. Aquí, en este altar, se cumple de manera perfecta todo lo que la Ley anunciaba.

La Carta a los Hebreos describe la muerte de Cristo como una liturgia, la liturgia del Yom Kipur. Anteriormente, el sumo sacerdote tenía que entrar al Sanctasanctórum cada año rociando la sangre de un toro y un macho cabrío para hacer expiación por el pecado, pero Jesús hizo esto de una vez por todas en la cruz.

En la Eucaristía, Cristo se entrega a sí mismo. Nos da no solo un mandato, sino la gracia para cumplirlo.

La Ley Nueva es la gracia del Espíritu Santo dada a los fieles mediante la fe en Cristo. Actúa a través de la caridad; usa el Sermón de la Montaña para enseñarnos lo que debe hacerse y usa los sacramentos para darnos la gracia para hacerlo.

Recibimos hoy el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Y al recibirlo, recibimos también la fuerza para vivir su Ley, que es la ley del amor.

Esta semana, les propongo un paso concreto: elijan uno de los mandamientos de Dios — uno con el que luchen — y en lugar de verlo como una restricción, pregúntense: ¿cómo me está invitando Dios, a través de este mandamiento, a amarlo más a Él y a amar más a mi prójimo? Lleven esa pregunta a la oración.

Que esta Cuaresma nos transforme por dentro. Que la Ley de Dios pase de ser algo que cumplimos por obligación a ser algo que abrazamos por amor.

Porque eso es exactamente lo que Jesús vino a hacer: no a abolir, sino a dar cumplimiento.

Amén.

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Fuentes Consultadas

1. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 1963–1968 — Sobre la Ley Antigua y la Ley Nueva del Evangelio. Vatican.va / USCCB.

2. Santo Tomás de Aquino, *Suma Teológica*, I-II, qq. 106–108 — Tratado sobre la Ley Nueva o Ley Evangélica como gracia del Espíritu Santo inscrita en el corazón.

3. San Cromacio de Aquileya (Padre de la Iglesia, siglo IV) — Comentario a Mateo 5:17 sobre Cristo como cumplimiento de la Ley y los Profetas.

4. San Basilio Magno (Doctor de la Iglesia) — *Regla Monástica Mayor*: sobre la fuerza que Dios nos otorga para cumplir sus mandamientos con amor.

5. Fr. Tommy Lane, *Homilies for Wednesday of Week 3 of Lent* (frtommylane.com) — Comentario sobre Mateo 5:17-19 y el cumplimiento de la Ley en la Cruz.

6. Association of Catholic Priests, *Homily Resource: Wednesday of Week 3 of Lent* (associationofcatholicpriests.ie) — Reflexión sobre Deuteronomio y su relación con la espiritualidad de Jesús.

7. Working Preacher / Luther Seminary, *Commentary on Deuteronomy 4:1-2, 6-9* (workingpreacher.org) — Análisis teológico del carácter de invitación y formación de la Ley en Deuteronomio.

8. Blessed Sacrament Catholic Church, *Fr. Rick's Homily for Wednesday, 3rd Week of Lent* (bscchurch.com) — Reflexión pastoral sobre Deuteronomio 4:1, 5-9 y Mateo 5:17-19.

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